Nicolás Cruz: “El único progreso humano sostenible es aquel que pone a las personas en el centro de la reflexión”

Viernes, 11 de noviembre, 2016



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Nicolás Cruz es Director ejecutivo de Base Pública* y junto a él abordamos los caminos para contribuir a que las empresas logren ser valoradas por su entorno. El atributo de relevancia fue uno de los cuatro nuevos que este año sumamos al Modelo de Reputación Corporativa (MRC)® y que, tras ser medido en el estudio de este año, se ubicó como uno de los más importantes para incrementar el capital de reputación.

¿Por qué es tan importante para el mundo empresarial y para la sociedad que las empresas dejen de referirse a las personas como consumidores?

Porque eso es lo que somos: personas. En muchos espacios empresariales aún me sorprende escuchar cómo se refieren a las personas como consumidores, ABC1, C2, C3; nos analizan y nos quieren por esa calificación. Cuánto vendes, cuánto compras, cuánto vales… ¡Eso es inaceptable, es un despropósito! Son muchos los hombres y mujeres quienes antes que nosotros lucharon por un reconocimiento digno, ¿acaso eso no debería ser recogido por todos nosotros? ¿Qué sociedad, qué tipo de empresa estamos construyendo?

Las empresas del siglo pasado seguirán categorizando y reduciendo a las personas a orientaciones de compra y venta. Las empresas del futuro entenderán que la única forma de construir valor, sostenibilidad y negocios perdurables consiste en ampliar las miradas sobre nosotros mismos, sobre las personas y las comunidades, reflexionando más allá de sus utilidades, para entender su participación en sociedad, capaces de definir propósitos superiores que respondan a una visión integral de sociedad.

¿Cómo se construye la empatía en la sociedad actual preocupándose por las personas?  (En qué deben fijarse las empresas)

En Chile, sólo el 12% de la población confía en un desconocido. Esto demuestra que somos una sociedad individualista que le teme al otro. En este contexto, debemos asumir compromisos que vayan en esta línea. Los grupos humanos (incluida la empresa) deben abordar la empatía como una forma de desarrollo organizacional. Toda comunidad exige para su supervivencia cultivar valores que nos permitan realizarnos en todos los ámbitos de nuestra vida. No podemos separar vida y trabajo, alienados y divididos elegimos vivir como máquinas para no vernos, para no afectarnos. Las empresas no pueden pasar por alto que son ante toda una organización de hombres y mujeres que buscan felicidad y realización integral.

¿Qué tan dispuestos están los directorios a asumir este desafío? ¿Qué tiempo y espacio nos damos para escuchar? ¿Qué maestría deben tener los líderes para estos nuevos procesos? ¿Están los directorios abiertos a transformarse? Es cosa de mirar hacia adentro para descubrir lo pobres que somos socialmente. La empatía es el acto más revolucionario que podemos realizar. ¿Seremos valientes para empujar estos cambios?

¿Cómo se puede hacer una construcción colectiva de la sociedad con valores significativos, por ejemplo, la empatía?

El único progreso humano sostenible y por tanto verdadero es aquel que pone a las personas y la naturaleza en el centro de la reflexión y la acción humana. Sin embargo, escogemos ser cobardes cuando hacemos de las apariencias, el dinero y la competencia el centro de nuestras motivaciones. El camino de lo colectivo exige ante todo el reconocimiento, exige levantar el velo para mirarnos y encontrarnos de verdad. En ese encuentro la empatía aflora como un regalo: nos comprometemos, buscamos acciones, nos movilizamos desde el corazón y en cada paso vamos transformando nuestra humanidad y nuestra convivencia. Necesitamos revolucionar la forma en que nos relacionamos, avanzar hacia verdades más profundas y solidarias. Parece tan difícil, pero sigo pensando que es el único camino.

¿Por qué es fundamental la participación ciudadana y los procesos de colaboración del mundo público y privado para beneficiar a los sectores de mayor desigualdad del país y cómo las empresas pueden apoyar en esto?

Si queremos ser un país bueno para todos debemos construirlo juntos, Estado, empresa y sociedad civil, para transformar la sociedad. Debemos abrir espacios de participación y representación democrática especialmente entre los sectores marginados; espacios horizontales de colaboración en los que podamos  revolvernos, dialogar  y trabajar juntos para restablecer la confianza en Chile. La empresa no puede replegarse de esta tarea, debe asumir su rol colaborador en la construcción de bienes públicos de calidad.

*Base Pública

Es una fundación que articula un movimiento transversal de personas y organizaciones que se vinculan y dialogan para incidir colectivamente en temas de interés público. Buscan que los ciudadanos se sientan parte de las decisiones que se toman en su ciudad o comunidad. La integran más de 600 organizaciones y personas de todo el país. Recientemente han realizado diálogos ciudadanos en Valparaíso, Iquique, Aysén y Temuco para levantar las temáticas relevantes de la ciudad. www.basepublica.org

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